1. PARQUE NATURAL DEL ALTO TAJO: ANTECEDENTES


Debido a la situación geográfica de la Península Ibérica, España presenta un balance hídrico negativo, lo que permite que existan zonas con gran escasez de agua.
Durante años los cauces de los ríos se han empleado como medio para retirar los contaminantes y vertidos de las zonas urbanas, por ello con el paso de los años se han necesitado diversas vías de depuración para mantener intacta la calidad del agua.

Ya a partir de 1985 se empezó a tratar el agua como un recurso escaso, pues no siempre se encuentra en el espacio y tiempo requerido. Se estudió el agua desde el punto de vista de su calidad y su compatibilidad con el desarrollo económico. Por ello se tomaron medidas legislativas tales como:

  • Los ríos que solo corren por una CCAA, ésta será la encargada de gestionarlo.
  • Cuando corre por más de una CCAA, el río es competencia de la Confederación hidrográfica.




  • Todos los ríos tienen que disponer de un plan de cuenca.

Respecto a la legislación aplicable debemos hacer mención a la normativa europea ( Directiva 91/271/CEE) transpuesta en nuestro Ordenamiento Jurídico, donde cita que todas las poblaciones de más de dos mil habitantes tienen que tener una planta depuradora para el tratamiento de sus aguas residuales y vertidos, y mucho más restrictiva es la obligación y deberes en el caso de vertidos industriales. Dicha Directiva fue incorporada a la legislación española por el Real Decreto Ley 11/1995, de 28 de Diciembre, por el que se establecen las normas aplicables al tratamiento de aguas residuales urbanas. Todo ello enmarcado dentro del Plan Nacional de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales, aprobado por el Consejo de Ministros el día 17 de Febrero de 1995.


Ocupa las provincias de Guadalajara y Cuenca. Concretamente los municipios de Cifuentes, Sacecorbo, Esplegares, Saelices de la Sal, Riba de Saelices, Arbeteta, Valtablado, Ocentejo, Armallones, Huertahernando, Ablanque, Anguita, Cobeta, Olmeda de Cobeta, Selas, Torremocha del Pinar, Corduente, Valhermoso, Tierzo y Terzaga entre otros. Atraviesa además la provincia de Cuenca y Beteta.

El Alto Tajo presenta la mayoría de las características típicas de la Cordillera Ibérica, algunas de manera muy destacada e incluso produciendo formas y microformas exclusivas de esta área. Podemos destacar las formas vinculadas a los cauces como cañones, hoces y terrazas, así como formas singulares de ladera.

Debemos destacar su importancia en la conservación de la biodiversidad. Al contar con un complejo sistema de cañones y hoces fluviales permite albergar gran diversidad de paisajes como de seres vivos, manteniendo un excelente grado de conservación.

En el Parque Natural se pueden distinguir diversas unidades ambientales bien diferenciadas: la paramera caliza, el rodenal de areniscas, los valles, barrancos y hoces, y las sierras de rocas paleozoicas. El entramado de cañones, valles, páramos, montañas, laderas, ríos, lagunas, saladares y turberas que se suceden en el Parque y su variada litología (calizas, areniscas, conglomerados, pizarras y cuarcitas) reflejan la increíble diversidad geológica del Alto Tajo. Ésta origina una gran variedad de ambientes con características peculiares, que favorecen la existencia de una gran diversidad de seres vivos, muchos de ellos especializados en ambientes concretos.


Como podemos comprobar, debido a la elevada biodiversidad y riqueza paisajística se hace imprescindible el mantenimiento de elementos tan importantes como los cauces de los ríos, ya que ellos alterarán el paisaje y si son perturbados afectarán a una extensa región. Por ello la calidad del agua no será óptima, afectando a las necesidades de la población.

Bibliografía:

http://medicon.wikispaces.com/Estrategias+depuradoras

www.greenpeace.es