CONCLUSIONES

Como conclusión, puede decirse que debido al hecho de que las necesidades energéticas de una población van cada vez en aumento, para satisfacer esta demanda, la mejor solución es una energía renovable y limpia, como son las minicentrales hidráulicas, que debido a las ventajas anteriormente comentadas, las hace un buen candidato en las zonas donde sea posible, pero esto no significa que puedan hacerse de forma descontrolada.
Es necesaria una legislación y control específicos, para que su impacto en el ecosistema sea el menor posible, respetando en lo máximo posible el caudal ecológico, la vegetación autóctona, etc.

Esto desde el punto de vista humano, ya que si nos fijamos en la flora y fauna del río, cualquier obra, por pequeña que sea produce una perturbación por mucho que trate de evitarse el impacto, lo cual puede llevar a incluso la desaparición de comunidades enteras de organismos.
No existen actualmente mecanismos de producción y consumo que operen a favor del medio natural, mientras que sí los hay, en abundancia, que operen de forma destructiva para conseguir las materias primas necesarias en los procesos de producción.
Por ello, es necesario cambiar hacia actitudes más respetuosas con el entorno natural y generar una preocupación creciente en la sociedad y las administraciones públicas, para que tomen conciencia del grave peligro que supone la constante presión a la que se ven sometidos nuestros ríos, principalmente en las zonas de montaña. Estas zonas son ricas en flora y fauna autóctona, irrepetibles y de un valor incalculable.
El conjunto de paisaje, flora, fauna y recursos hídricos son un patrimonio común que debemos preservar sea cual sea nuestro lugar en la sociedad.
Así que como conclusión final, podemos decir que la presencia de minicentrales hidráulicas debe darse en zonas donde no sean viables otro tipo de energías y dentro de estas zonas donde el impacto ambiental sea mínimo.